Adversidad y libertad

Wednesday, 30 Apr 2008

“Los golpes de la adversidad son muy amargos, pero nunca estériles” (Josph E. Renan)

“La libertad no consiste en hacer lo que se quiera, sino en hacer lo que se debe” (Proverbio)

“Si las cosas tienen solución, por qué te preocupas; y si no tienen solución, por qué te preocupas” (Proverbio)

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Tengo que reconocer que llevo mal los “golpes de la adversidad”, y por desgracia, son muchos los que nos acompañan en la vida. Es cierto que no son estériles, porque nos invitan a repensar cosas, a darles vueltas y a veces, a encontrar otras salidas más adecuadas, pero mi “tolerancia a la frustración” no es tan flexible como muchas veces quisiera, y reacciono hasta un poco fuera de lugar. Tengo que aprender a controlarme, pero es tan difícil, vivo todo tan intensamente, tan apasionadamente, que es difícil que cuando estás ilusionado con algo ….. y te “echen un jarro de agua fría” encima, no estalles. Sólo entiendo lo amargo en las comidas y en la famosa canción de Modugno: “amara terra mía”. Siempre la tierra que has tenido que dejar es algo o muy amarga.

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Si hiciéramos lo que quisiéramos, casi no tendría gracia. Si no hay resistencias, parece que no hay vida. Se dice: “la lucha por la vida”, y aunque tal vez dramática es expresión en muchos momentos cierta. Estoy de acuerdo en que hay que hacer lo que se debe hacer. Y ese sentido un poco determinista es el terreno de juego. Yo recuerdo que estudié Económicas porque no tenía otra alternativa; no podía estudiar Ciencias que me encantaban, ni tampoco Políticas, sino que tuve que hacer Económicas, era la salida obligada, y me entusiasmó. Me gustó tanto como me hubiera gustado hacer otra cosa. Pienso que sin embargo nuestros hijos y más aún nuestros nietos, lo tienen casi todo, y desde pequeños hasta “mandan” y deciden demasiado y no por ello son más felices, tal vez hasta ocurra lo contrario. Toda la libertad no es la mejor solución, sino la libertad necesaria, la oportuna, porque de esa forma aprovechamos lo que tenemos, y sabemos sacarle más tajada.

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Y me encanta el último proverbio, es fabuloso. Siempre he pensado así. Recuerdo cuando era más joven, y muchos de mis compañeros se preocupaban -no sé si sería por la edad- de si existían o no extra-terrestres. A mí nunca me resultó un problema: siempre pensé que si existían, debían de ser unos buenos tíos, y por tanto, no eran un problema; y si no existían, tampoco había problema. Pero mis amigos no eran de la misma opinión, sino que se decantaban y los veía ¿sufrir? con sus posicionamientos de si existían o no. Si algo tiene solución, es magnífico y si no la tiene, tampoco hay que preocuparse. Por tanto, me voy a mi cultura profunda, a la cultura gallega, y me aporto ese “depende” que pienso que es la más avanzada de las posiciones culturales.

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