Ayer ….. caminar pensando

Tuesday, 24 Feb 2009

Ayer paseé por mi Coruña natal. Pasé por sitios que me recuerdan el carnaval de cuando era niño. Por la calle Vizcaya, donde no había nada; por la de la Torre, donde había más gente de la habitual, y supongo que mucha más cuando fuera anocheciendo. Por los Cantones y la Marina donde había muchos tomando el sol, un sol de invierno que termina, y primavera que comienza. Y por la calle Real -que yo tendría que decir, la innombrable, por eso de real, pero me atengo a su nombre-. Esta última estaba a tope, como en los domingos cuando yo era pequeño, había que pedir permiso para andar. Todo lleno de choqueiros y gente disfrazada y también de gente que paseaba, ya que me parece que prácticamente ayer era festivo o casi en Coruña.

Todo el paseo me permitió no sólo hacer un buen ejercicio, sino para lo que también sirve pasear, para pensar. Y pensaba en las tradiciones, pensaba en la gente -que sigue siendo amable-, pensaba en mi mismo y en mi vida, pensaba ……. No me extraña que los griegos fundaran una escuela peripatética, porque pasear es maravilloso para pensar, para proyectar, para renovarte. Hace poco a mi barbero-peluquero, que me hablaba de un proyecto que iba a emprender con otros, le decía que sería bueno fundar una escuela peripatética con personas mayores. Dado que estas -entre las que ya me encuentro- no están para grandes ejercicios, y cuando pasean -al menos, son mis observaciones- con sus parejas u otros mayores, no hablan demasiado, podríamos acompañarlos y sugerirles temas de conversación y de pensamiento, graduando los silencios y los espacios de intercambio. Es una buena idea, que algún día al menos experimentaré.

He comprobado que cuando cojo una bicicleta, y me doy un paseo, no puedo pensar, tan preocupado que hay que estar por no caerse, por evitar el tráfico o por cuidarse de los coches que pueden abordarte. Cuando vas al campo con ella, por ejemplo, a la Casa de Campo, pasa lo mismo, el terreno te impide pensar, tienes que fijarte, y sino al suelo. Lo mismo ocurre cuando hacemos ejercicio o hasta nadamos. Sin embargo, se piensa muy bien a partir de los diez minutos de caminata. Y por supuesto, mejor cuando uno va solo. Cuando se va acompañado, se habla, y ya sabemos que descubrimos muchas cosas cuando hablamos y cuando escuchamos, nos sugieren nuevas perspectivas y finalmente, es un buen ejercicio. Por tanto, caminar sería la recomendación, y pensar mientras se camina, el mejor ejercicio físico-mental.

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