ALGO SOBRE SER GALLEGO Y …. EMIGRANTE

Tuesday, 2 May 2017

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ALGO SOBRE SER GALLEGO Y …. EMIGRANTE

Galicia produce lágrimas a todos los que la llevan en el corazón. La morriña, a saudade, es algo que todos los emigrantes llevamos y no perdemos nunca. Tampoco es para tanto, pero para nosotros lo es, y más cuando vivimos lejos. Cuando somos gallegos y vivimos allí nos descuidamos, cosa que es más que razonable. Siguen con su buen pescado, con sus buenos mariscos, sus buenos vinos, su buena comida, muchas fiestas -de siempre, no de las de ahora, de siempre, de las que regalan sardiñas o de las que bailas sin pagar y con música en vivo-. Eso no se echa de menos cuando sigues allí, pero cuando te has alejado tanto que es imposible prácticamente volver y si volvieras probablemente te llamarían: madrileño o catalán o lo que sea, no pienso que una segunda vuelta sería buena para nadie, y no lo es.

Por cierto, esa foto nos identifica como lo que somos: personas que sienten, personas que sufren, personas que viven, personas que emigran.

Nosotros, gallegos, nos vamos y en la mayoría de los casos no regresamos, no podemos regresar, hemos montado nuestra familia fuera, nos hemos mal que bien adaptado a un sitio donde vivimos, hemos comprendido y a veces, las más, sufrido la nueva cultura e intentado defendernos de ella haciendo cosas, trabajando que sí sabemos, hemos pasado por un gran trauma familiar y social, la de ser emigrantes, ¿qué sentido tendría volver y tener que pasar nuevamente por la misma mala aventura? No tendría, no tiene sentido. Sería como volver a ser emigrante en tu propia tierra, de alguna forma, un desplazado. Antes hablabas gallego que se hablaba en la calle; ahora lo estudian en el colegio, hablan un gallego extraño, domesticado, normalizado, dicen. Tu sigues hablando el gallego que conoces, que te has traído, que hablas con algún otro emigrante gallego como tú. No tiene sentido volver a aprender un idioma, como si te fueras a Francia o a Inglaterra y no conocieras sus idiomas. Otra vez emigrante, otra vez afuerino, otra vez sufriendo tu desadaptación. Nunca volverá a ser lo mismo. Los que quedaron han cambiado, claro, no iban a quedar en las fechas en que tú te fuiste. Han cambiado, y tú ahora tienes poco que ver con ellos.

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