¡Qué pena!

Monday, 23 Oct 2017

Me da mucha pena todo lo que está ocurriendo en este país.

Me apena que no se entienda que como sociedad hemos maltratado a los catalanes y una buena parte de ellos, quieren largarse de un mundo que no les entiende y lo que es peor, que no les quiere escuchar.

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(Antes que nada hay que decir:
a) que este es un estado desigual, muy desigual y ha favorecido a unos más que a otros. Por ejemplo, los vascos y los navarros tienen privilegios “incontestables”, sus Fueros, y no sabemos las razones.
b) También hay que poner por delante que en el 78 se incorporó el tema de las “nacionalidades”, que ni existía en el diccionario como distinto de naciones -en el María Moliner, nacionalidad es: circunstancia de pertenecer una persona a una nación”, por tanto, las nacionalidades era un término que confundía, por qué? para confundir, sencillamente- y se incorporó el término porque se necesitaba algo que amparase los “derechos históricos” de Catalunya, Euskadi y Galicia/Galiza, que eran las tres comunidades que consiguieron ser reconocidas por la II República con un Estatuto propio y aprobado por parlamento y pueblo. A Andalucía se le preguntó, sólo a los andaluces, si querían ser llamados nacionalidad o preferían seguir siendo una región y los andaluces, sólo los andaluces, en un referendum que los proclamó nacionalidad
c) que las generalización de las autonomías -ni regiones ni estados federales- se hizo para reforzar el poder central, que por cierto se “independizó” a Madrid del resto de su Castilla. Suárez vió una buena oportunidad en la discriminación entre “autonomías” para el “divide y vencerás” clásico y vaya si lo hizo: “pan para todos” y ahora hasta es probable que dentro de unos años podamos “disfrutar” de muchas más lenguas vernáculas que las cuatro iniciales. Lamentablemente no somos un estado federal, porque en cierto modo lo impide la monarquía. No hay precedentes de monarquías federales, sería demasiado invento. )

Primero, por tanto, hemos descuidado a Catalunya, y la hemos relegado hasta tal punto que el AVE unió a Madrid con Sevilla y no a Barcelona con Madrid que hubiera sido no sólo lo más razonable, sino más rentable. A pesar de eso y del boicot implícito en la Exposición de Sevilla del 92, los Juegos Olímpicos de Barcelona demostraron que Catalunya está en otro nivel.

Segundo, Valencia tiene un estatuto copiado del de Catalunya y no sólo ha sido aprobado por el Constitucional, sino que nadie le ha puesto pegas, ¿por qué? ya sabemos porqué.

Tercero y ya lo he contado varias veces, las infraestructuras catalanas están a un nivel más bajo que las gallegas. Yo soy gallego y me gusta que en Galicia las infraestructuras sean buenas, pero por qué no lo son las catalanas, y aún encima según salen de casa tienen que pagar peaje casi siempre y muy alto.

Cuarto, el corredor “meditarraneo” se ha querido pasar por Madrid. ¿Desde cuando Madrid es el Mediterraneo?

Quinto, Siempre me he entendido con mis conocidos y amigos catalanes. También en la calle, donde todo el mundo habla un buen castellano, a veces mejor que el de los madrileños u otros. Lo han estudiado, lo hablan bien, también hablan bien su idioma y se comunican en él, lo cual es muy positivo para todos, y probablemente es la parte de la península que tiene más hablantes de inglés, de francés y hasta de alemán. ¿Cuántos andaluces o murcianos o gallegos o extremeños han aprendido otro idioma, el catalán y ahora no sólo comprenden castellano, sino probablemente un poco de italiano, de gallego, o hasta de francés, porque “salir” del “idioma del imperio” les libera para entender a los demás? Por cierto, ¿cuando vamos a Francia nos quejamos de que todos hablen francés o sus variedades? Cuando hablo gallego en mi tierra o en Madrid o en cualquier sitio con alguien de por allí no pienso en discriminar a nadie, sino en comunicarme mejor con el otro y sentirme bien haciéndolo. Igual que no le exijo a los portugueses que hablen castellano, sino que intento entenderlos y casi siempre son ellos los que acaban comprendiéndome mejor a mí que yo a ellos.

Sexto y último, estamos locos si sometemos y no dialogamos, si imponemos y no confraternizamos, si aislamos y no comunicamos, si no queremos entender nada de lo que ha ocurrido y ocurre. Catalunya desde la edad media tiene una autonomía de gestión y de aventura que en general sólo ha sido paralizada con la etapa de Primo de Rivera y con el franquismo. ¿De verdad queremos pasar a la historia como los represores del siglo XXI? ¿Estamos locos o estamos enfermos o es que los pre-juicios franquistas están tan vigentes en nuestra sociedad que sería fácil para cualquier Tejero o Franco volver a imponernos una dictadura pinochetista?

No escribo más, porque tengo la sensación de ser rechazado antes que comprendido.

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