Nos conocemos con el otro, con los otros.

Thursday, 13 Jun 2019

Nos conocemos con el otro, con los otros. Hasta en psicoanálisis necesitamos de la presencia, del silencio o casi, para que podamos hablar sobre nosotros mismos e irnos conociendo lentamente/rápidamente Siempre “el otro es el que nos salva”, decía el gran Sábato.

Hay algo más pretencioso que poder conocernos “mirándonos” en un espejo, como por desgracia ¿ahora está tan “de moda” con las redes sociales? Se le ha llamado “narcisismo”, pero ya es más que eso. El pobre Narciso “se descubrió” en unas aguas que no se estaban quietas. Podía ver cosas que no eran, ya que las aguas no podían estar tan tranquilas como para ser un espejo. En esa época no había espejos, como los que hoy conocemos. Ahora si nos vemos, sí se ven en sus espejos, en sus selfies, en sus fotos, en sus espejos reales, algunos más grandes para toda la figura, otros para la mitad de ella, otros de bolsillo. Podemos vernos, primero como somos. Pero también podemos vernos sólo como queremos vernos, porque existen muchas formas de “engañarnos” a nosotros mismos, de forjar una imagen que se parezca sólo ligeramente a la nuestra.

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Total, estamos en un mundo de engaños, de photoshops, de alteraciones cromales, de todo lo que hace que nosotros no seamos realmente nosotros, o no nos veamos más que como queremos vernos, y no como nos verían, como nos pueden ver y hasta como nos ven los otros. Sin los otros no somos más que una gran indeterminación de nosotros mismos. Siempre precisamos del otro, y un otro es subjetivo, tanto probablemente como nosotros mismos, de tal forma que depende de lo que sienta por nosotros así nos verá. Necesitamos no uno, sino muchos otros para saber como somos y comprendiendo o acercándonos a comprender lo que somos y cómo somos, tener una imagen más intersubjetiva de nosotros. Sin los otros, no somos casi nada, añado yo en el sentido de la frase de Sábato.

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