Arroba y dependencia
Sábado, 16 Feb 2008
Hay veces que es mejor no preguntarse o no saber. Bueno, pocas. O ninguna. Pienso que vale la pena saber siempre.
Hay veces que es mejor no preguntarse o no saber. Bueno, pocas. O ninguna. Pienso que vale la pena saber siempre.
De 1998 a 2001 Santiago Guillén y yo trabajamos en un proyecto tremendamente motivador, que consistió en montar una Asociación para la Innovación, así se llamaba, que intentaba, entre otras cosas racionalizar lo que en ese momento era, sin duda, una locura, la emergencia de las start-ups internet en el mundo de los negocios y las oportunidades. No existían parámetros para “valorar”-medir a este tipo de organizaciones, y las inversiones se hacían “a tientas”. Uno de los trabajos científicos fue formar grupos de “interesados”, aglutinarlos y hacerles trabajar sobre lo que era valioso y lo que no en este mundo emergente. Esas pautas nos servían posteriormente para forjar una especie de “mercado persa” entre los que llamábamos “business angels” y los “emprendedores internet”. No era fácil dar racionalidad a esos mercados, pero nosotros lo intentamos, con trabajos científicos, que casi se convierten en un libro que estábamos preparando. Bien, uno de los capítulos del libro, me parece que el tercero, era el que reproduzco, ahora con pequeñas modificaciones. Fue una experiencia apasionante, en un momento donde ser racional venía a ser como ser idiota. Nosotros intentamos evitar las locuras tipo terra.
Si, sinceramente, espero que al final valga la pena, porque he vuelto y sigo sin adsl. Esta claro que esto de cambiarse es un mal rollo, o al menos, eso esperan que uno crea para que se mantengan atado a la proveedora donde está.
La que predomina desde hace tres días mi vida es INCOMUNICADO. Es una tontería, ya lo sé, pero no puedo evitarlo. Tengo una sensación opresiva, que me falta algo, casi como si me faltara cariño. También tengo una cierta sensación de que me está faltando algo, de que no estoy donde debería estar. Me preguntará […]
Llevo varios días buscando y rebuscando en el mundo de los blogs. Hay cosas alucinantes, de esas que te dan una cierta envidia
Copio este post de un blog que he encontrado este fin de semana y que me parece muy interesante. Se busca por http://artesaniaenred.blogspot.com/ . Espero que os interese.
Tal vez la cultura organizacional sea el principal obstáculo a la dinamización de las intranets. Igual puede ocurrir con otras muchas innovaciones. La cultura dominante, normalmente jerarquizada, heróica, autoritaria, usa mal de las tecnologías y lo que estás nos ponen a su alcance. Una tecnología horizontal, plana, abierta entra en contradicción continua con una pirámide de privilegios. Puedo afirmar que las intranets no se dinamizan y se convierten en poco más de lo que había, después de haberse gastado mucho dinero en instalarlas, porque se ponen obstáculos e inhibiciones a su uso intensivo.
“Innovación y Gestión del Conocimiento” tiene un prólogo, lo titulé, siguiendo “Camino a Innovación”, quizás hubiera podido llamarse de forma más sofisticada, pero me pareción un buen título. El título, ya saben, se pone al final, cuando ya todo está casi o todo terminado. Como siempre, empecé a escribir, casi sin ninguna idea, pero poco a poco la escritura “me fue organizando”. Así pienso que son muchas cosas, pensamos demasiado muchas veces lo que tenemos o no tenemos que hacer, hasta lo diseñamos con esmero, y luego cuando nos vamos a poner en marcha, resulta que algo nos distrae y lo que era decisivo, central, se convierte en secundario y algunas veces, hasta se olvida el sentido y las ideas ya concebidas. Yo creo que pienso bien escribiendo. No me importa equivocarme. Prefiero hacer el camino, tirarme a la tarea, a la piscina. La escritura y la tarea son dos magníficas terapias contra la depresión y la protesta y el conflicto; escribir aplaca las cosas, les da una dimensión posible, sientes tus limitaciones, sientes que puedes, pero no puedes, y que nunca es todo lo que te hubiera gustado hacer, pero es lo que has hecho, y ahora no lo vas a borrar. Escribir es evidentemente terapéutico. También lo es “embeberse” en una tarea. Cuando tienes trabajo y te gusta, te olvidas de casi todo, no lees las “nefastas” y corrientes noticias, no te dejas invadir por las desgracias, sólo quieres sacar adelante las cosas; no importa nada, hasta no importa el cansancio. El cansancio no existe si haces algo que te motiva, que te enrolla, que te engancha, algo que sientes que puede servir para algo, para tí, claro y tal vez para los otros. Si alguna vez me atrevo a escribir el primer cuento o la primera novela -que es una asignatura pendiente-, no lo pensaré dos veces, empezaré a escribir, es probable que tenga que modificar las cosas, pero seguro que escribiendo encontraré el sentido y argumento de lo que quiero contar, y sino, que sea la historia la que me lleve. Las historias te acaban envolviendo y conducen tus manos y tus pies hasta ¿Perdition?, como decía la película, o hasta Innovation. Ahí es un punto donde innovación y creatividad se pueden dar la mano; que conste que pienso que no siempre están en las mismas líneas de desarrollo, pero para mí escribir es como hablar o como vivir, es un acto, es una acción, una acción donde lo paso bien y me renace. Ahí sigue el argumento del prólogo, donde enlazo mitos, internet y astronomía, buena mezcla.