Tres
Jueves, 25 Oct 2007
Tres frases entrelazadas, de diversos prismas: la sapiencia de la ciencia, la del arte literario y la de lo popular.
Tres frases entrelazadas, de diversos prismas: la sapiencia de la ciencia, la del arte literario y la de lo popular.
“Que ninguno por ser joven vacile en filosofar, ni por llegar a la vejez se canse de filosofar …..
Hay mucha sabiduría en esta proposición de Confucio, y además, es preciso reivindicar ese papel oscuro del maestro.
“Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos” Confucio
Confucio, Kung-Tsé, nos permite repasarnos, darnos otra vuelta sin quemar la tortilla
Ya llevo citados algunos maestros conscientes, y he querido hacer un repaso de algunas cosas que me han aportado, leyéndolos y comprendiéndolos. Son nuestras fuentes inagotables, aquellas que cuando vuelves a leer, vuelves a encontrar más fuentes, más brotes, más sugerencias, más oportunidades e ideas. ¡Gracias por haber existido!
Confucio es el gran olvidado. Mejor dicho, no ha sido casi nunca utilizado como input en nuestra cultura. No es algo exótico, no es algo sólo diferente, es una especie de “wishfull thinking” a lo chino que funciona bien: los dirigentes están en la base de la pirámide, y miran hacia arriba, para los administrados.
En el epílogo del libro “Innovando en la empresa”, recupero a Confucio. Algunas veces he hecho evidente a algún alumno o compañero estos párrafos de lectura, que también tienen un cierto entronque con Epicuro. Placeres perjudiciales y placeres beneficiosos, que opción tan curiosa, y que a la vez orienta tanto sobre el buen hacer y su gobierno. A veces, también recuerdo a Voltaire cuando decía que el trabajo nos evitaba tres males: la pobreza, el vicio y el aburrimiento. ¡Qué interesante es mirar para ¿atrás?, más bien diría yo, que a los lados …. y encontrar maestros!